Decidí creer y confiar

Debo ser coherente con lo que oro cada día,
debo ser coherente con lo que leo cada día, debo ser
coherente con lo que predico a mi alrededor, a mis
hijos, a mi esposo o esposa, a mis padres y hermanos;
por eso he decidido creer firmemente en Dios, en su
poder, en su obrar y en todo lo que promete a mi vida.


Heb 11,6 “Pero no es posible agradar a Dios sin
tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene
que creer que existe y que recompensa a los que
lo buscan.”


He decidido agradar a Dios y esperar con paciencia
y fe la recompensa. Decidí que voy a creer a Dios
cuando me dice que Él no va a dar cosas malas a
sus hijos cuando se las pedimos, creerle cuando me
dice que no deje de orar día y noche, pues Él tiene
misericordia de los que le claman. Decidí creer, porque
no quiero ser incoherente con la fe que practico.
Decidí creer, orar, obrar y descansar en sus promesas
porque tengo la certeza de que no estoy orando al
vacío, sino a un Dios que escucha. Decidí no dudar
más, sino mantenerme firme en este camino de fe:


Sg 1,2 “Hermanos míos, ustedes deben tenerse
por muy dichosos cuando se vean sometidos a
pruebas de toda clase.
3 Pues ya saben que cuando su fe es puesta a
prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza
el sufrimiento.
4 Pero procuren que esa fortaleza los lleve a la
perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.
5 Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela
a Dios, y él se la dará; pues Dios da a todos sin
limitación y sin hacer reproche alguno.
6 Pero tiene que pedir con fe, sin dudar nada;
porque el que duda es como una ola del mar, que
el viento lleva de un lado a otro.
7 Quien es así, no crea que va a recibir nada del
Señor,
8 porque hoy piensa una cosa y mañana otra, y
no es constante en su conducta.”


Decidí creer, porque yo si quiero recibir de la mano
de Dios, todo lo que necesito para ser feliz. Por ello
no voy a dudar, ni angustiarme, porque sé que tengo
un Padre que sabe lo que necesito y que responde
generosamente a mis súplicas.


Dios Padre de Amor: Gracias infinitas te doy por
tu bondad y misericordia. Te pido que no me dejes
vacilar en la fe, porque he decidido creer en Ti, en tu
poder y tu misericordia y no quiero dar marcha atrás.
En tus benditas manos coloco los momentos más
difíciles de mi vida, para que asido de tu mano pueda
madurar mi fe, y mi vida dé el fruto que quieres. Hoy
pongo en tus benditas manos mi decisión de creer
ciegamente en tu presencia actuante en mi vida.
Amén.

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Reflexión tomada del libro Una reflexión para cada ocasión I por Juan Alberto Echeverry

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