Cuando estés cansado

Con frecuencia nos cansamos de la rutina, nos
cansamos de nuestra pareja, de nuestras obligaciones,
de nuestros problemas, de nuestra misma
manera de rezar, de nuestras deudas, de la ciudad
o el sitio en donde vivimos, de nuestro trabajo o de
nuestro negocio, de nuestra profesión o de los sitios
que frecuentamos, incluso de la misma comida que
tomamos, de las presiones del mundo y las carreras
de la vida. En esos momentos, es bueno hacer un
alto en la jornada para entrar en nuestro interior y
pronunciar las palabras que nos conectan con quien
todo lo renueva: “Jesús mío aquí estoy”. No puede
existir una vida monótona y rutinaria para quien está
conectado con la fuente de la vida. Si hay cansancio,
significa que no hay una oración nutrida, que no se ha
visitado la fuente de la vida, el manantial de la alegría
y la esperanza, significa que hemos descuidado en
nuestro interior visitar a quien nos fortalece:

Jn 7,37 “El último día de la fiesta era el más
importante. Aquél día Jesús, puesto de pie, dijo
con voz fuerte: –Si alguien tiene sed, venga a
mí, y el que cree en mí, que beba. Como dice la
Escritura, del interior de aquél correrán ríos de
agua viva.
39 Con esto, Jesús quería decir que los que creyeran
en él recibirían el Espíritu; y es que el Espíritu
todavía no estaba, porque Jesús aún no había sido
glorificado.”
Ap 21,5 “El que estaba sentado en el trono dijo:
“Yo hago nuevas todas las cosas.” y también dijo:
“Escribe, porque estas palabras son verdaderas y
dignas de confianza.”
6 Después me dijo: “Ya está hecho. Yo soy el alfa
y la omega, el principio y el fin. Al que tenga sed le
daré a beber del manantial del agua de la vida, sin
que le cueste nada.”

Amado Jesús: cuando me sienta cansado, no
permitas que me olvide de ti, cuando sienta que
las fuerzas no me dan, no permitas que me aleje de
ti. No permitas que abandone voluntariamente tu
presencia y sienta el peso de la vida sin tu gracia. Te
pido que envíes cada día la Luz de tu Santo Espíritu, y
renueves las fuerzas de mi vida cansada y estancada.
Hoy de nuevo descanso mi estrés en tu presencia, mi
rutina, mi amor envejecido y todo lo que no quiere
avanzar. Hoy recibo tu fuerza, tu presencia y tu amor
que todo lo renueva. Hoy recibo la sabia de tu Espíritu
que alimenta mi existir y no me deja desfallecer.
Te amo a pesar de la adversidad y en medio de mis
quehaceres diarios.
Amén.

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Reflexión tomada del libro Una reflexión para cada ocasión I por Juan Alberto Echeverry

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